Foros:
No es muy frecuente encontrar a un monologuista con un currículum vitae tan jugoso. Su verborrea ácida y cachonda no tiene igual. No necesita hacer muecas ni gruñidos, bastan sus ametrallantes palabras entonadas con esa peculiar socarronería para provocar la risa, una risa para el espectador que tras unos segundos de recapacitación y digestión se convertirá en simple y llana amargura. Con todos ustedes, venido desde ese confín lejano del culo de España llamado Catalunya, el inigualable, el único, el Profesor titular del Departamento de Contabilidad de la Universidad de Barcelona, el Doctor en Economía Financiera y Contabilidad, el Doctor en Administración de Empresas, el Doctor en Derecho, el Ilustrísimo Señor Don... trrrrr... ¡José María Gay de Liébana!. ¡Reid con él, malditos!.
(el show comienza en el minuto 3).
Y la apoteosis final:
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Humor negro
Humor negro, pero del bueno, reirse por no llorar. Bueno, y si eso a ver si cambiamos todos la mentalidad pero......
Es curioso
Es curioso que haya bastante gente que sepa qué es lo que NO habría que hacer, como por ejemplo la malhadada subida del IVA, y que sin embargo, los miembros del gobierno no se enteren. O no se quieran enterar, claro, porque sirven a determinados intereses, no al interés general.
Se me ocurre que debería haber una ley que prohibiera a los altos cargos (ministros, presidentes de gobierno, etc.) "trabajar" en el sector privado, donde se les pudiera premiar por supuestos favores otorgados en la época de sus mandatos.
Sobre leyecitas y textitos legales
Como quienes hacen las leyes son ellos mismos es bastante improbable que las redacten de forma que no puedan salir siempre beneficiados. Por eso las cárceles no están concebidas ni para los ricos ni para los poderosos. La guillotina sí, oye, pero no se usa porque también se encargaron de prohibirla.
¿Que no lo saben?
¿Cómo que no lo saben? ¡Claro que lo saben! Ellos, la ciudadanía, los otros poderes, los juveniles del Atlético de Madrid y los bancos alemanes. El problema es que a estos últimos no les viene bien que nosotros tomemos determinadas medidas, y sí las que estamos tomando.
La prueba es que "la realidad" ha sido la que les ha hecho entender que estas son las medidas que han de tomar. Cuando uno vive en Babia y se encuentra llegado el caso con que hay que hacer lo que otros le dicen, pasan estas cosas. El problema viene por aquellos que en tiempos les creyeron... y aún les siguen creyendo.
A ver si esos puñeteros bancos quiebran ya. Otra vez, por cierto.
==== Este espacio se ha dejado deliberadamente en blanco. ====
Hay una frasecita que corre por ahí.
Más o menos:
"No achaques a la mala fé lo que pueda explicar la estupidez"
No puedo estar más en desacuerdo con ella, y además es nefasta porque parece querer cubrir con un velo de condescendencia a los "presuntos" que nos gobiernan.
Es más, creo que la que se cumple en un alto porcentaje de casos es la contraria.
"No achaques a la estupidez lo que puedas explicar por mala fe"
Obiavemente, de éstos que nos gobiernan el más tonto hace relojes... pero sus capacidades y su preocupación por el bien general se limitan al camelo habitual de cada cuatro años.
Y nosotros seguimos votándoles, a los mismos, de forma alterna.
¿Quienes son los tontos?
De Sócrates a Ockham
En mi opinión no es una frase hecha, sino todo un principio necesario cuyo nominalismo es invariable porque si lo variamos su sentido es otro. Y como principio sigue siendo válido, al menos a nivel empírico. Por ejemplo, en la entrada Guillermo de Ockham de la Wikipedia encontramos el siguiente párrafo:
Perdón por esta extensa introducción porque lo que en realidad quería decir ya está dicho en Sócrates:
Aunque emocionalmente creo entender a que te refieres y como sentimiento legítimo no se puede rebatir; mi opinión sincera pasa por creer que lo dicho por Sócrates es aplicable también hoy y a mí me sirve muchas veces para poner de acuerdo mi manera de pensar con mi forma de sentir y, por tanto, de actuar. No me resulta fácil en absoluto, pero es la única forma que encontré de seguir haciendo camino, como decía el poeta, al andar.
Saludos cordiales,
Pedro Fernández
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Imágenes:
De Ockham a Sócrates.
¡Uy, filosofía...un asunto complicado!
Me parece que la navaja de Ockham tiene más bien poco que decir aquí. Empezando porque aquí "los entes" no se multiplican sin necesidad, y que están en paridad numérica y en igualdad a priori como explicación del "fenómeno" .
Pero es que ni siquiera lo anterior tiene demasiado sentido. Sobre todo porque, como seguro sabrás, tal navaja tiene también poco que decir acerca de lo contingente, y es más bien en lo necesario (lo que no puede ser de otra manera) donde tiene cierta utilidad. Atributo este de "necesario" que me parece generoso respecto de tal recurso. Prefiero entenderlo como útil en el estudio de lo necesario (prácticamente, algunas partes de la filosofía, ciencias formales y, en cierta medida, las naturales).
Y pocas cosas tan contingentes como las acciones humanas, y más sus motivaciones. Y en parte por esto, lo entretenido de este mundo nuestro.
Por lo tanto, la frasecita de marras ni es el reflejo de ningún principio "necesario", ni de serlo ayudaría a arrojar luz sobre el particular. Así las cosas, sólo nos queda apelar al inevitable, por pequeño que sea, decisionimos humano sobre cuestiones contingentes como esta que nos ocupa (que es así pero podría ser de mil maneras distintas).
Seguro que sabrás también la total inseguridad con la que solemos citar a Sócrates, siempre por vía indirecta. Pero concediendo que su discípulo nos transmitiera fielmente su opinión (y no estuviera tentado de poner en boca de su maestro ideas en pos de arrimar el agua a su molino por aquello del argumento de autoridad), no deja de ser eso, una opinión o una convicción, con la que se puede o no estar de acuerdo pero alejada en todo caso de cualquier certeza . Citar a Sócrates por boca de Platón es siempre arriesgado. Por cierto que me viene a la memoria uno de los diálogos para mí mas interesantes, El "Hipias menor", que seguro te encantará.
Pero dejemos la filosofía, es cansada me temo que arroja poca luz sobre este asunto.
Fíjate que al final estamos más bien de acuerdo en el fondo del asunto. Aunque los años pasan y con ellos mi fé en el prójimo flojea, procuro seguir ese principio "socrático" en lo posible. Pero no por encima de la racionalidad. Y la racionalidad me dice , sin tener que aplicar prejuicios de pesimismo u opitmismo antropológico, que no es razonable que tanta gente lo haga tan mal durante tanto tiempo en la búsqueda del bien común. Por puro azar deberían repartirse aciertos y errores, y no parece ser así.
Sólo me queda como explicación que aquellos que nos gobiernan tienen, por interés, amenaza u obligaciones adquiridas, el oído mucho más fino para las solicitudes de unos pocos que para el clamor de aquellos por los que deben gobernar "en pos del interés general".
Saludos.
No sé si mala fe o ignorancia
No sé si la mala fe o la ignorancia son cuantificables o comparables a priori porque no son más que atributos de esos entes a que te refieres:
- Una imagen (el ente) con un nombre (ignorante) es todo lo que necesitamos nominalmente para aplicar el principio.
- Pero luego lo transformas en otra imagen (mala fe) con otro nombre (el ente).
¿Comprendes? Y entonces es cuando yo digo que a nivel cognitivo o de pensamiento no es del todo aceptable; aunque emocionalmente creo entender a que te refieres y como sentimiento legítimo no se puede rebatir.
Claro que los entes no se multiplican sin necesidad... aunque también pueden hacerlo con necedad ;-)
Y no creo que lo complicado del asunto sea la Filosofía -siento haber dado esa impresión porque no era mi intención-, sino que lo complicado en mi opinión es adentrarse en ella libre de prejuicios y complejos que nos impidan observar y pensar lo sencillo ya que sólo el observador o pensador tiene la llave para abrir o cerrar su propia mente a ella. Es decir; que en mi opinión en estos asuntos somos más complicados los sujetos que el objeto observado o pensado.
La Filosofía es a la sabiduría lo que la Ciencia es al conocimiento sin que la una pueda prescindir de la otra porque ambas están imbricadas. Desde mi punto de vista ambas conforman una complejidad dinámica, tal que la dualidad sujeto-objeto; irreducible. Ya que hablamos de nominalismo; la imagen denominada caduceo (Ver imagen abajo) es la forma comúnmente aceptada, aunque estática, de representar esta complejidad y no se puede simplificar más.
Citar a Sócrates hoy en día no me parece arriesgado puesto que es un buen referente que todos conocemos porque, a través de la historia conocida, se han planteado casi todas las tesis, antítesis y síntesis posibles acerca de su persona y vida. Siento haber dado la impresión de querer enrevesar el asunto porque no era mi intención. Precisamente Sócrates antes que pensador se definía a sí mismo como persona; eran otros los que, al parecer, profesionalizaban su propia mente... lo que en su opinión contaminaba necesariamente el pensamiento.
Entonces necesitaríamos incorporar a la explicación -de esta constatación histórica que supones- alguna entidad hipotética, causa, factor o variable que explique por qué. Esta árdua y cansada tarea sí que en mi opinión podría ser complicada.
Interesante pero; ¿qué hipotética entidad, causa, factor o variable les impele a ejercer tan reprobable actitud?
Saludos igualmente y gracias por este interesante comentario,
Pedro Fernández
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Imágenes:
Citas
Hace un tiempo leí estas citas, que a mi modo de ver, resumen bastante la situación. Los que nos gobiernan lo tienen muy claro, y es preocuparse por lo suyo y lo de sus amigos. Si la gente en general se preocupara más por lo que hacen nuestros políticos y menos del cotilleo, famoseo y futbol en general, otro gallo nos cantaría.
El precio de desentenderse de la política es el ser gobernados por los peores hombres.
Platón
El precio de desentenderse de la historia es ser manipulados por los peores hombres.
Variación de la anterior
Socializar las pérdidas alemanas.
Eso es lo que se está haciendo. Ni más ni menos. Y es lo mismo que se está haciendo en Grecia, Portugal, etc. Durante nuestras vacas virtualmente gordas el dinero que alegremente prestaban nuestros bancos provenía en muchos casos de inversores extranjeros, que veían oportunidades de beneficios rápidos en nuestros burbujeantes ladrillos y metían capital en nuestro sistema bancario. Cuando todo se fue al garete ningún banco quiso asumir las pérdidas por haber comprado pedregales ruinosos a precio de milla de oro, ni los nuestros ni muchísimo menos los alemanes. Dado que toda la inversión era privada y los ciudadanos de a pie ya atrapados en el sistema hipotecario no podían ser esquilados a mayor profundidad, la única manera de que los inversionistas recuperaran la pasta era esquilmar a todos los demás ciudadanos de a pie vía estado (Alguna entidad, sin embargo, en un alarde de creatividad, consiguió por su cuenta llegar al hueso con prácticas preferentemente evitables)
Ahí vienen los rescates a la banca para convertir deuda privada en deuda pública y que lo que perdieron los especuladores en sus arrebatos de euforia se recuperara en los costes de servicios públicos recortados, subidas de impuestos, bajadas de sueldos públicos, etc pagados como primas de riesgo y otras figuras literarias. Todo ello además con el aderezo de culpabilizar a la víctima, explicándole que había disfrutados de servicios tales como sanidad, educación, seguridad y justicia por encima de sus posibilidades.
Y esto durará mientras en la vaca quede una gota de leche que ordeñar. Cuando ya no sea así o la vaca amenace seriamente con dar una cornada, pues se sacrifica al animal y muerto el perro se acabó el perro. Patadón hacia la puerta de salida de la UE y vuelta a la instauración de devaluadísimas monedas nacionales. Cierre de fronteras desde el lado europeo y proteccionismo de lo que quede en ese lado de la valla. No sea cosa de que haya que reconstruir esos paises esquilmados.
La incógnita es la nacionalidad que se otorgará a los políticos españoles y a sus capitales por los servicios prestados.
Brillante resumen
El único ingrediente que añadiria a la receta es la potente corrupción autóctona, por la que los cómplices nacionales de los acreedores extranjeros se cobran sus respectivos adelantos por los servicios prestados.
La nueva situación no es coyuntural
La exigencia de que España pague la persistente deuda financiera contraída con los bancos de los países europeos que controlan de facto el comportamiento del Banco Central Europeo (BCE) es en mi opinión ilegítima puesto que, dicha exigencia, es muy perjudicial para el interés público en cuanto a la redistribución de la renta y, en general, para las políticas sociales vitales, instables e irrenunciables en la actual situación coyuntural de crisis sin precedentes históricos conocidos que necesaria y notoriamente afecta las condiciones contractuales pactadas con anterioridad al estallido de la llamada burbuja inmobiliaria en nuestro país.
Tan en así que en mi opinión dicha contingencia debe -como mínimo necesario y solución de continuidad- ser asumida por todas las partes solidariamente y no sólo por quienes solicitaron los créditos a devolver paulatinamente en condiciones de normalidad económica y financiera porque la banca europea prestamista y ahora exigente acreedora también fue contaminada por la banca estadounidense cuando ésta última -la banca estadounidense cuyo regulador central, la Reserva Federal, no es de carácter público sino que está constituída con capitales privados- se paralizó durante el año 2007, que fue cuando explotó dicha burbuja inmobiliaria, y en cuestión de pocos meses se creó un agujero de proporciones inasumibles para la sociedad en su conjunto al alcanzar los diez puntos porcentuales de los productos interiores brutos (PIB) nacionales en los países más gravemente estafados.
Hay, como mínimo, una clara dejación de responsabilidad tanto contractual como social por parte de los acreedores al pretender que una atractiva situación contractual establecida en condiciones socio-económicas favorables e incluso boyantes, que daban lugar a un constante flujo financiero ahora interrumpido, es la misma que antes de que se produjera la prolongada situación límite actual que obliga a su renegociación por causa de fuerza mayor contingente, con quita de anacrónicos intereses y sin abusivos o ventajistas posicionamientos que hagan posible un delictivo chantaje o extorsión social; dado que esta nueva situación no sólo es coyuntural sino que transciende el ámbito privado afectando a la estructura misma de los estados.
Y las posibles soluciones sistémicas u holísticas, si se prefiere este último término más inteligible, pasan por tener en cuenta otros aspectos antes irresponsablemente desregulados o ignorados.
Es ahora más necesario que nunca discernir si un determinado ámbito territorial, histórico-cultural, medio-ambiental, socio-político o económico puede asumir las consecuencias indeseadas que siempre conllevan las reformas propuestas por las entidades intergubernamentales y cuya facticidad sólo se ve impelida ante crisis financieras -de origen más o menos ignoto [1]- que obligan a los países afectados a aceptar condiciones que de otra forma nunca aceptarían por ser social, ecológica, histórica y culturalmente inasumibles.
Desde mi punto de vista lo prioritario es prestar atención a las necesidades vitales, instables e irrenunciables de las personas como tales así como vigilar atentamente posibles y previsibles comportamientos oportunistas o impropios.
Saludos cordiales,
Pedro Fernández
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De nuevo
No puedo estar más de acuerdo. No se puede decir mejor con menos palabras.
Triste mérito
Mi único y triste mérito consiste, si lo hice medianamente bien, en sintetizar lo que otros llevan diciendo con toda razón desde hace décadas; es a éstos a quienes los ciudadanos en general debemos estar constantemente agradecidos porque son los que realmente nos dan luz.
Como fácilmente se infiere en este artículo enlazado del Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España), profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU) y que dirige también el Observatorio Social de España, Vicenç Navarro; España nunca entró ni permanece en crisis por un gasto público inadecuado o por falta de disciplina fiscal puesto que en el caso concreto del Estado español había superávit en los años anteriores al momento en que se reconoce oficialmente la nueva situación coyuntural de crisis y su deuda pública era de las más bajas de la Eurozona:
Las organizaciones intergubernamentales a que se refiere mi comentario anterior han sido seriamente cuestionadas por marcar directrices que se han mostrado muy perjudiciales para el interés público en cuanto a la redistribución de la renta y, en general, para las políticas sociales. Al parecer, son los encargados de atacar estructuras que aseguran derechos fundamentales de los ciudadanos como la regulación del mercado de trabajo con unos mínimos necesarios de dignidad y equidad para los trabajadores -a través de la desregulación normativa existente (Ver OIT)-, la educación, la salud, la previsión social, etc. mediante erráticos paradigmas fundamentalistas que deífican -o ponen en el centro- conceptos abstrusos como 'libre mercado' o 'desregulación total' en lugar de prestar atención a las necesidades de las personas como tales -a quienes se creen legitimados para representar- y siempre en detrimento del concepto de 'Estado', nunca de las mega-empresas o corporaciones con vocación mundialista aunque exclusivamente económica.
El hecho de que pueda haber una resistencia ancestral o visceral -tácita o expresa-, a sostener, respaldar y favorecer los servicios sociales destinados a que las personas menos favorecidas -o directamente alienadas por un sistema enfermo de avaricia- tengan al menos una mínima oportunidad de incorporarse al esfuerzo productivo conjunto de la sociedad por ser de Justicia Social vital, instable e irrenunciable no detiene en modo alguno el crecimiento de la productividad y por eso les da igual demostrando, una vez más, una falta total de empatía con el sufrimiento ajeno que no puede ser más que un claro indicio o síntoma del más crudo síndrome de autoengaño personal cronificado dado que semejante actitud acaba devorando, inexorablemente, a sus propios acólitos; ¿acaso no son parte, ellos mismos, de la sociedad? Si una gran mayoría carece de futuro, ¿qué futuro les espera a quienes ni sienten ni padecen los problemas del conjunto de la sociedad?
Es interesante, por nefasta para las pequeñas y medianas empresas sobre manera, la correlación que parece existir entre la llamada -en términos meramente especulativos- prima del riesgo teórico asumido por el inversor cuando compra deuda pública de un país soberano, el déficit público de ese país y su posible repercusión en la capacidad de financiarse que tienen las empresas privadas en dicho ámbito territorial.
Como también lo es subrayar que es un indicador de la enorme influencia mediática y política de los súper ricos que la concentración de las rentas y de las riquezas como causa de la Gran Recesión apenas aparece en los medios.
Saludos tristes aunque, como de costumbre, no por ello menos cordiales y gracias Agustín,
Pedro Fernández
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Hagamos un poco de historia
El problema de fondo es que la revolución francesa no pasó los pirineos y cuando nos quisimos enterar los puñeteros hijos de San Luis mantuvieron en el trono a los borbones.
Aquí han faltado guillotinas y ha sobrado clero y aristocracia.
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