Por Román Ceano
“No te hagas a la mar,
para contagiar tus penas,
no te hagas a la mar,
que las aguas ya van llenas.”
-- Canción catalana de taberna
RUPTURA
El HMS Petard fue botado en marzo de 1941 en Newcastle, a orillas del rio Tyne, de donde procedía la mayor parte de la flota inglesa moderna. No entraría en servicio hasta julio de 1942, tras el enorme retraso causado por la dificultad para equipar tantos buques en medio de la escasez causada por el bloqueo. Era un destructor de la clase P, que constaba de otros siete buques gemelos. con nombres que empezaban todos por esa letra. Su construcción había sido lanzada en 1939 como respuesta a la declaración de guerra.

La lentitud en equipar el Petard tuvo la virtud de permitir adaptarlo al nuevo paisaje de la guerra en el mar, en el que la aviación era la mayor amenaza para los buques y la destrucción de submarinos su principal cometido. Para sobrevivir a los ataques aéreos se le habían añadido cañones Vickers de tiro rápido con cuatro bocas y ametralladoras pesadas Oerlikon. Para misiones de patrulla antisubmarina el Petard había sido provisto de una instalación completa de sónar y modernos lanzadores de cargas de profundidad en todas sus bordas.
Se le dio el mando al capitán Mark Thornton, que había participado en algunos encuentros con submarinos en las costas del norte de Irlanda por los que había recibido la Cruz de Servicios Distinguidos . El segundo oficial sería el teniente de navío Tony Fasson, un escocés de 28 años que había participado en la puesta a punto del buque desde su botadura.