Tras años de escepticismo hacia Ubuntu, he de reconocer que su última versión, publicada hace apenas 24 horas, me está gustando bastante.
Además, me ha resuelto un problema que venía arrastrando tiempo atrás: la infausta tarjeta gráfica GMA 500 de Intel, cuyo funcionamiento en Linux ha sido hasta ahora un auténtico calvario para muchos de nosotros (recordad que hace tiempo logramos algo -aunque tampoco demasiado- bajo Arch Linux).
Por tanto, si tienes un netbook con esa tarjeta y quieres usar Linux, esta edición de Ubuntu se presenta como la mejor opción a la vista (al menos hasta la inminente llegada de Fedora 17). No podrás usar Compiz y arrancarás con una inquietante pantalla en negro, pero tras un par de retoques este último problema queda resuelto a la perfección.