Por Alfonso Muñoz
Reedición (2005)
La criptografía pública se ha convertido en la única solución razonable para comunicaciones seguras en un entorno tan abierto como es Internet.
A pesar de esto, los estudios continúan y el auge en la computación y criptografía cuántica son cada vez mayores. En 1985, David Deutsh, describiría su visión de un ordenador cuántico que funcionaría de acuerdo a las leyes de la mecánica cuántica. Su esencia reside en “la superposición de estados”, según la cual una máquina podría ejecutar al mismo tiempo diferentes instrucciones, sacando partido a las leyes de la física cuántica.
En un ordenador cuántico tenemos 1s y 0s (que representa mediante partículas giratorias) que están en superposición cuántica, denominándose bits cuánticos o “qubits”. Si, por ejemplo, fuera posible la superposición apropiada con 250 partículas, un ordenador cuántico podría realizar 10^75 computaciones en un segundo.
Para muchos la computación cuántica anulará la seguridad de la criptografía pública actual; para otros no existe problema, pues justifican que con aumentar los primos que se utilizan para generar las claves es suficiente. La cuestión es ¿cuánto tenemos que aumentar los primos si no conocemos la velocidad de computación...?